Ubicada en un barrio residencial de Bahía Blanca, Casa Charcas fue diseñada para una familia con dos hijos que buscaba una vivienda donde la vida cotidiana fuera la verdadera protagonista. El proyecto nació en 2020, en plena pandemia, y se desarrolló a partir de una idea simple: crear un hogar flexible, luminoso y conectado con el exterior, pensado para acompañar el crecimiento de la familia a lo largo del tiempo.
La casa se resuelve en una única planta, favoreciendo la continuidad espacial y la integración entre los distintos ambientes. Cocina, comedor, estar, galería y jardín se vinculan de manera fluida, generando espacios amplios, funcionales y preparados para el encuentro.
Uno de los conceptos centrales del proyecto fue construir una relación amable con la calle. En lugar de cerrarse sobre sí misma, la vivienda propone un frente permeable que filtra las visuales y genera un patio de acceso como espacio de transición entre lo público y lo privado.
La materialidad combina hormigón visto, madera y acero, aportando calidez, durabilidad y una estética contemporánea. Grandes aberturas conectan permanentemente los espacios interiores con el jardín, incorporando la luz natural y el paisaje como parte de la experiencia cotidiana.
El resultado es una casa concebida para ser habitada intensamente: un lugar donde los espacios acompañan las rutinas familiares, los encuentros y el paso del tiempo con naturalidad.