Ubicado en Palermo, este departamento fue pensado como la base de una pareja de Bahía Blanca durante sus estadías en Buenos Aires. El desafío consistió en transformar una vivienda desactualizada en un espacio cálido, funcional y preparado para disfrutar tanto de la vida cotidiana como de los encuentros con amigos y familiares.
La intervención se concentró en reorganizar y actualizar los espacios principales, incorporando soluciones de guardado, mobiliario a medida y una nueva distribución que permitiera aprovechar mejor cada ambiente. La cocina adquirió un rol más activo dentro de la vivienda, fortaleciendo su vínculo con las áreas sociales y acompañando una forma de habitar más flexible y contemporánea.
El resultado es una vivienda serena y acogedora, diseñada para recibir, compartir y disfrutar de cada estadía en la ciudad.