Este proyecto consistió en la remodelación integral de un departamento con un fuerte valor personal para su propietaria. Era el hogar donde había nacido y vivido durante toda su vida, por lo que el desafío fue renovarlo sin perder su esencia.
La vivienda conservaba la distribución y el equipamiento originales, pensados para una forma de habitar muy distinta a la actual. La intervención buscó mejorar la funcionalidad, ampliar la cocina para lograr un espacio de trabajo más cómodo y luminoso, incorporar mayor capacidad de guardado y aportar una estética contemporánea, cálida y atemporal.
La cocina fue completamente rediseñada con mobiliario a medida, superficies continuas y una combinación de materiales neutros. También se incorporó un lavadero independiente, nuevos espacios de guardado en los dormitorios y un baño replanteado íntegramente para ganar amplitud, comodidad y continuidad visual.
Durante toda la obra se prestó especial atención a la calidad de ejecución y al detalle constructivo. La clienta, de origen alemán y muy exigente con las terminaciones, hizo de la precisión uno de los principales objetivos del proyecto.
El resultado es un departamento completamente renovado, preparado para una nueva etapa, sin perder el valor emocional que siempre tuvo para su dueña.